En uno de sus artículos para la revista uruguaya Ramas frías el escritor de Samoa Albert Hanover comunica el mal sabor de boca que le dejó en una ocasión el hecho de que las multitudes que abarrotaban la sala donde Alejandro Jodorowsky acababa de dar una brillante conferencia le siguieran y escucharan cada una de sus palabras como si se tratara de un gurú investido de sabiduría divina.

Quiso marcharse enseguida recién terminado el acto, pero una amiga que había recorrido una larga distancia para no perdérselo le había comprado por sorpresa el último libro de Jodorowsky y no tuvo más remedio que hacer cola con ella para que el creador de la psicomagia se lo firmara. Como no le agradaba la tensa atmósfera de idolatría, decidió en el último momento dar un cambiazo de ilusionista y, escamoteando el libro recientemente regalado, pedirle a Jodorowsky, que le firmara otro que llevaba en su bolsa, que resultó ser un ejemplar de El viaje vertical de Vila-Matas, lo que desconcertó considerablemente al chileno, cuyo colosal ego de actor parecía estar encantado hasta ese momento con el baño cuasi-sectario de multitudes acríticas. Cuando éste inquirió el porqué ligeramente desorientado, Hanover respondió “por amor a la impostura, para despistar a mis biógrafos y porque en su última novela Vila-Matas dice que alquiló cuando era joven una buhardilla en París donde había vivido el mago Jodorowsky”
–“ El mago Jodorowsky, ¿eh?” respondió sonriendo con lenta, ensimismada complacencia, y lo firmó con agrado y un guiño cómplice.
Menos de un año más tarde quiso el azar que la situación se invirtiera como en un espejo, cuando en un evento le presentaron a Vila-Matas y Hanover le pidió que le firmara, tras relatarle la historia, el libro que llevaba ese día en la bolsa, que resultó ser un ejemplar, recién adquirido, del último publicado por Jodorowsky, El maestro y las magas. Como no parecía verlo claro, tuvo que recordarle que en sus libros había aprendido que escribir era una suplantación de personalidad en la que nos hacemos pasar por otro, lo que de repente le sonó como algo que, tal vez aplicado a otras cosas, podría haber dicho perfectamente Jodorowsky
Acaso no fuera del todo casual que el libro de Vila-Matas resultara ser precisamente El Viaje vertical, una raramente bella y seductora novela que Hanover leyó en un clima trágico y que describe un delirante y transformador viaje que excluye la posibilidad del retorno a casa. En él, la escala central es Lisboa, ciudad que se presenta memorablemente con las siguientes palabras: “A veces tengo la sensación de que surjo de lo que he escrito como una serpiente surge de su piel…Y creo que de la ciudad de Lisboa podría decirse algo por el estilo. Laberíntica, con miradores que ofrecen vistas extenuantes y con la eterna verdad vacía de su cielo, triste y cautivadora como ninguna. Lisboa es airosa en su serpentear, es una ciudad que a veces parece surgir como una serpiente surge de su piel. Atrapa al visitante…”
Paul Oilzum
Encontrará pocas lecturas más atractivas a las que entregarse cuando alquile apartamentos en Lisboa pocas que capturen mejor el ambiente de esta ciudad incomparable y le inviten a prolongar su estancia indefinidamente, o a dar desde ahí el salto a otro lado de las cosas.

Alexa Ray
Nancy Guzman
Alexa Ray


Paul Oilzum


Luz Obscura






