Apasionados, breves, prolongados, traviesos, prohibidos, robados, tiernos, la lista es larga, hay besos de todo tipo pero ninguno tan importante como el primero, al menos eso es lo que se sostiene en una reciente investigación acerca de los besos. Según esta, el primer beso puede dejar una huella psicológica incluso más profunda que la primera vez que practicas sexo.

Besar es muy importante para los seres humanos (y para algunos otros animales también), se han preguntado alguna vez por qué, ¿qué existe en nuestros labios que nos atraen tanto?, ¿por qué nos gusta tanto comernos la boca? Pues la escritora científica Sheril Kirshenbaum sí lo hizo y producto de sus indagaciones acaba de publicar el libro “La ciencia de los besos”, una fantástica compilación de datos sociales, biológicos, fisiológicos y psicológicos de los besos a través de la historia humana.
Además de afirmar que el primer beso queda perpetuado en nuestra memoria, este libro plantea algunas teorías para explicar por qué empezamos a besarnos. Una de ellas plantea que al principio el beso no era boca a boca sino de boca a nariz, privilegiando el sentido del olfato para el reconocimiento con el grupo y la indicación de posibles enfermedades. Posteriormente, el color rojo de los labios sirvió para estimular el deseo sexual y entonces empezamos a besarnos en los labios.
A primera impresión a uno le parece que el tema del beso no da para mucho, pero Kirshenbaum ha demostrado que es un tema apasionante y que se puede decir mucho al respecto. Como por ejemplo que el primer beso documentado por escrito se lo debemos a los indios, en la literatura védica escrita en sánscrito (1500 a.C.) en el que no se lo llama beso, sino “oler con la boca” y se dice: “el joven amo de la casa lame repetidas veces a la joven. Luego un libro revolucionario en el tema del buen besar fue el Kamasutra (3 d.C.) que le dedicó un capítulo entero a este tema.
Posteriormente aparece el beso como reverencia o signo de señorío entre amos y esclavos, especialmente en textos griegos, romanos y del Antiguo Testamento. La iglesia católica reservó el beso como signo de caridad o reverencia para disminuir su connotación sexual.
En la Edad Media el beso se usaba para sellar un trato de manera legal debido al analfabetismo popularizado. Y hablando de tiempos modernos, el cine ha proporcionado la mejor propaganda que el beso ha recibido.
Los besos son ricos y estimulantes. Y como podemos darnos cuenta, es muy interesante develar todo lo que significan y han significado. El libro acaba de ser presentado y todo parece señalar que será un éxito de ventas.
Un estupendo lugar para besar y ser besado con libertad es Lisboa, una ciudad con encanto, moderna y tradicional, bohemia sobre todo en el Barrio Alto, con vistas espléndidas del Río Tejo. Una fecha ideal para visitarla es durante el carnaval, en febrero, para disfrutar sus fiestas y coloridos desfiles, sin duda tendrás muchas oportunidades de disfrutar de los mejores besos.
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